Cuando jugué The Walking Dead de Telltale hace unos 3 años, me pareció una experiencia vacía: pocos personajes entrañables, exceso de morbo y una falsa sensación de libertad en la cual terminabas, francamente, frustrado: hicieras lo que hicieras, siempre morirían/desaparecerían los mismos personajes, siempre terminarías en el mismo punto y, en general, siempre recibirías la misma experiencia.

(Y, bueno, no ayudó que yo sea fuera una cobarde asquienta que detesta el género del horror).

Tras la experiencia anterior, pensé que no volvería a jugar un título de esa clase. Eso fue, por supuesto, hasta que puse mis ojos sobre Life Is Strange.

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Life is Strange es una aventura gráfica episódica en la cual estamos en los zapatos de Max, una chiquilla hipster de 18 años que, tras abandonar su natal Arcadia Bay por 5 años, regresa como una estudiante de fotografía y descubre súbitamente que tiene el poder de retroceder en el tiempo.  Por supuesto, vas resolviendo mini puzzles en el camino, conversando con los personajes y conociendo la historia tras ellos… y claro, la cantidad de información que vayas recopilando dependerá, como en la vida misma, de las preguntas que realices a terceros.

Por si no quedó suficientemente claro, a lo largo de todo el título vas tomando decisiones como muchos hicimos en TWD, pero a diferencia del anterior, sí tengo la sensación de que todo lo que hago es determinante y definitivo: puedo elegir quién vive, quién muere, quién es mi amigo y quién no. Y, si bien esto suena muy “OH-POR-DIOS-TENGO-MUSHA-PRESIÓN-Y-RESPONSABILIDAAAD”, lo cierto es que el tema de los viajes en el tiempo (infinitos, pero limitados a una pequeña ventana) te permite no sólo resolver los obvios puzzles que dan vida a la historia, sino además ayudan a que puedas ver los clásicos “what-if“.

Hace pocos días salió el episodio final (del cual hablaré en otro post que estará evidentemente plagado de spoilers) y, raya para la suma, fue una grata experiencia: me emocioné, enojé y reí con los personajes, me arrepentí de algunas de decisiones anteriores y pude reafirmar tantas más. Es fácil identificarse con los personajes porque son, pese a ser ficticios, muy reales (excluyendo el obvio hecho de que Max puede retroceder en el tiempo). Los puzzles están a la altura de lo que uno espera y, salvo un par de partes lateras– coffcoffbotellasculiascoffcoffLife is Strange es un título sólido que ata bien los misterios que propone y consigue fácilmente involucrar al jugador en ellos.

Artísticamente, aunque conozco gente que discrepa conmigo, me parece precioso. Ese cellshaded con aspecto de acuarela en un ambiente contemporáneo llena mi gusto y, si excluimos algunos efectos gráficos (el agua), todo se ve muy bien hecho. El OST es una compilación (licenciada) de distintos artistas indies que pega muy bien con la onda del título. Y es maravilloso.

De hecho, tiene una lista oficial en Spotify que se ha vuelto mi favorita para esos minutos antes de acostarme <3.

 Sin querer entrar en ninguna clase de spoiler, recomiendo tajantemente LIS a cualquier fan de las aventuras gráficas, a cualquier persona que disfrute los misterios y, en general, a todo jugador que busque algo diferente. Fue un trago dulce después de tantas decepciones en lo que llevo de 2015.

Written by Soaney
A true patriot. Madre de todos los luma, The Boss en NintendoChile.com y spartan suicida en Halo. May the stars shine down on you.