Resumen de mi fin de semana: chocolate caliente con un toque de vainilla y un paseo por Muramasa Rebirth, Dragon’s Crown y Odin Sphere Leifthrasir.

Soy una tremenda admiradora del trabajo de Vanillaware, una desarrolladora japonesa liderada por George Kamitani que se especializa en el desarrollo de juegos en 2D. Vanillaware es un equipo pequeño donde, al menos hasta donde tengo entendido, todo su personal está compuesto por artistas que creen en la belleza del 2D versus el 3D que actualmente lidera la industria… ¡y cómo se nota! todo lo que hace este equipo es P R E C I O S O.

BeFunky Collage

(Aquí les dejo unos screenshots y arte para que se enamoren).

Mientras trato de llegar al punto, les contaré mi triste historia: la semana recién pasada se estrenó Odin Sphere Leifthrasir, un remake del juego originalmente desarrollado en PS2 (que nunca jugué, pero siempre quise) y, aunque moría de hype, pasé meses indecisa entre comprar la edición coleccionista de Odin Sphere y la normal… y la duda fue tal que finalmente no hice la reserva, no encontré el juego y terminé llenando mis vacíos emocionales con comida.

C l a s s i c   S o a n .

Para los que no me conocen, tengo que confesar algo: mi nivel de dispersión a la hora de jugar es terrible y siempre, SIEMPRE, termino comprando juegos que no tengo tiempo para terminar (o peor aún: termino acumulando infinitos títulos al 80% y dejándolos de lado por el lanzamiento del momento). Por lo mismo, pese a que tengo Valkyria Chronicles, Overwatch y Bravely Second (por nombrar algunos) en la lista de pendientes, obviamente no quedé satisfecha porque quería (más bien, necesitaba) jugar Odin Sphere. Y, como no lo podía tener, tuve que ir a lo que más se parecía: otros títulos de Vanillaware.

Muramasa Rebirth

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Muramasa: The Demon Blade (Oboro Muramasa en JP) (Wii) fue uno de esos títulos que marcó un antes y un después en la forma de ver los videojuegos: siendo mi primera experiencia con el estudio, llegué a este juego por las buenas críticas y el increíble trabajo artístico tras él (y, no les mentiré, por un ofertón del difunto Blockbuster). El tema de fondo es que quedé tan maravillada con la experiencia que pasé cerca de cien de horas iterando en el infame modo shiranui sólo por el placer de desafiarme y de desbloquear las distintas espadas con sus respectivas skills.

Muramasa es un beat em up muy japonés con elementos de rol que narra las aparentemente inconexas historias de Momohime y Kisuke. Años después salió un post en PS Vita llamado Muramasa Rebirth que fue quien me acompañó este sábado. Y, aunque dejé una imagen de referencia, no puedo dejarde compartirles además estos gifs para que vean lo maravilloso que es el trabajo artístico de este equipo:

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(Sí, es gameplay. De verdad que el juego se ve así de bien).

Como en menos de un día empecé y terminé ambos arcos, mi ansiedad me obligó a continuar con el camino pavimentado.

Dragon’s Crown

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Recuerdo que compré Dragon’s Crown (PS3) a los pocos días de irme de la casa de mis padres: estaba lloviendo a cántaros y me paseé en vano por ene locales de Santiago. Como no estaba trabajando todavía y debía mantenerme por mis propios medios, Dragon’s Crown sería el único juego que me compraría hasta conseguir trabajo; pero como no era un lanzamiento masivo NINGUNA tienda lo tendría el día 1 así que pasé los 4 días que tardó en llegar corriendo el círculos.

Y, cuando finalmente lo tuve en mis manos, fue una experiencia increíble.

Dragon’s Crown es un título muy en la línea de Muramasa, pero con una gran diferencia: es multijugador. En DC, eres un aventurero (puedes elegir entre 6 clases que se juegan de forma diametralmente diferentes entre sí: Mago, Elfa, Enano, Hechicera, Amazona y Fighter que en realidad es un paladín) que está tras la precisada reliquia que nombra al juego. Para ello, te valdrás de equipamiento y diversas habilidades que te ayudarán a cumplir tu objetivo. Long story short, aunque el juego no me produjo el mismo impacto que Muramasa (probablemente porque son muy parecidos entre sí), es un juegazo más que recomendado al cual le dediqué una tremenda cantidad de horas en PS3 (años después lo regalaron en Vita y migré mi partida porque viajo mucho y me sirven los títulos portátiles).

Aunque ya había terminado el arco principal con mi clase elegida (Amazona), empecé la historia de la tetona hechicera y, ¿la verdad? fue súper complejo porque me salté todos los tutoriales y sidequests así que no cachaba una sobre las runas y habilidades, pero al final del día cumplió con su máximo objetivo de divertir.

… pero debía jugar Odin Sphere.

Odin Sphere Leifthrasir

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Ya les comenté que no encontré el juego (y lo quiero físico) así que, fuck this shit, me tragué las ganas y bajé la demo.

Pese a no haber jugado el original, mi pasada por los títulos anteriores me ayudó a romperla: pasé todas mis escenas con rango S  y pude probar todos los personajes y el estilo general del juego… al final, súper quedé con ganas de saber más sobre las mecánicas, el contexto y de continuar la historia, ¡compra segura por acá!.

Estos días estarán movidos en el mundo de los juegos por la E3 (iba a escribir al respecto, pero les aseguro que hay muchos más medios que lo cubrirán mejor que yo) y, sinceramente, yo sólo espero que muestren más de ese teaser del año pasado (lo que, aparentemente, sería 13 Sentinels: Aegis Rim) o Ni No Kuni 2… pero bueh.

Un abrazo a todos, see you next week!

Written by Soaney
A true patriot. Madre de todos los luma, The Boss en NintendoChile.com y spartan suicida en Halo. May the stars shine down on you.