Nunca uso esto como blog y, bueno, hoy es el momento de compartir un par de cosas sobre mi vida: algunos errores, algunas decisiones y algunos pensamientos en general.

Creo que no es novedad para la gente que me conoce que 2017 no ha sido mi año. En realidad, éstos últimos años no lo han sido y lo digo particularmente por la pésima, pésima, PÉSIMA salud que he tenido: he pasado por gastritis, quistes en un montón de órganos, fibromialgia, infecciones renales, contusión craneal, fisura de costilla, más infecciones renales, cefaleas varias y tanto otro ítem que se resume a tres grandes hitos: no tengo energía para nada, estoy todo el puto día tomando pastillas o yendo al médico y todo lo anterior me tiene con un grado de ansiedad que pensé nunca sufriría.

¿Que por qué comparto esto? Francamente, no lo tengo claro: supongo que necesitaba plasmarlo en alguna parte, en la esperanza de ayudar a alguien que esté pasando por lo mismo (o, quién sabe, que alguien llegue y me ayude en este proceso que ha sido durísimo).

Les seré súper honesta: en general me cuesta tocar este tema no sólo porque tengo un perfil muy reservado, sino porque siento de una u otra forma que es injusto que me queje cuando la vida me ha dado tanto: tengo una familia maravillosa (con dos perros exquisitos), un trabajo estable que– si bien me demanda mucho– también me retribuye lo suficiente como para vivir con comodidad, una pareja increíble, y pocos (¡muy pocos!), pero buenos amigos; pero tener mala salud me ha dificultado apreciar las cosas buenas que tengo por no tener la energía para disfrutarlas: no puedo salir en la noche porque estoy agotada (y me reprochan que soy una abuela de mierda, lo que afecta mi vida social), no puedo salir a trabajar porque estoy enferma (y me privan de méritos profesionales que he ganado por lo mismo), no puedo hacer algo tan simple como jugar videojuegos porque me mareo.

Joder, estuve en NY y lo pasé pésimo: casi una semana sin poder levantarme en tierra extranjera con todo lo que implica.

Nada de lo que les cuento es una exageración para mí y les pido disculpa a todos quienes sienten que me quejo de llena porque, pucha, espero que nunca tengan que pasar por todo lo que yo he pasado en estos 3 años. Ha sido aferrarme a creer que las cosas mejorarán para que luego resulten 10 veces peor y eso, estimados, te rompe el espíritu.

Pero no vengo a narrar mi historia como si fuera una víctima de las circunstancias, por que no lo soy. Shit happens, a veces te sientes superado por las cosas y así me he sentido especialmente este año. Lo que importa es levantarte.

Así que les vengo a contar qué es lo que he hecho para cuidar de mí misma:

  • Retomé todos mis controles médicos: Súper sencillo, pero desgraciadamente alguien con mi condición no puede sentarse y esperar a que las cosas simplemente pasen: hay que hacerlas pasar. Estoy yendo constantemente a infectólogo, neurólogo, nefrólogo, urólogo y ginecólogo buscando la forma de someterme a todas las cirugías que mi cuerpo necesita, pero que he tenido que dejar de lado porque “no estoy en condiciones”.
  • Invertí en mí: No es novedad que gasto el sueldo en mucha mierda, pero esta vez estoy dedicando un ítem al desarrollo personal: tomé un curso guiado para generar hábitos en personas perfeccionistas con mentalidad all-or-nothing, invertí en un tracker para ver cuándo es realmente lo que hago por mi estado físico y si puedo mejorarlo, tomé unas sesiones de kinesiología y compré un par de libros tipo journal para ayudar a ordenar mi vida. Esta es sólo una serie de inversiones iniciales de las que tengo en mente: retomar yoga, el gimnasio, tomar más clases de crecimiento personal.
  • Empecé a buscar departamento: Autoexplicativo: decidí que, si encuentro el departamento ideal, me lanzo este año. Afortunadamente tengo un buen hábito (¡no perfecto!) y puedo concretar esto si el mercado me da la opción. Esto sería mi primer gran activo así que ¡es una idea que me emociona muchísimo!
  • Volví a la nutricionista: Este es probablemente el mito más grande entre todos los que me conocen: muchos piensan que tengo un excelente IMC, pero lo cierto es que soy alta y muchas cosas se “diluyen” con mi estatura. Pero no volví desde la vitrina de la Rocío con IMC 20 que sueña con tener un cuerpo de modelo, les hablo desde la Rocío que nadie sabe que ganó casi 15kg por todos los episodios de salud: las pastillas me tienen con sobrepeso (IMC: 25,2), con irritabilidad y con el autoestima por el piso. No les voy a negar que lo más duro ha sido empezar un régimen y ver que las cosas siguen igual o peor porque las pastillas son terribles, pero ¡ey!, para allá vamos.
  • Despertar temprano: Con todos estos cuadros levantarme temprano ha sido uno de los principales enemigos de mi productividad: no exagero al decir que todos los días llegaba media hora atrasada al trabajo. He hecho el esfuerzo titánico de despertar una hora antes todos los días y siento que ya no debo correr (tanto) en las mañanas, que tengo un espacio para sentarme a tomar desayuno y para regalarme un momento, que ha sido lo más importante. Todavía quiero adelantar una hora más mi despertar, pero dicen que lo perfecto es enemigo de lo bueno así que empecé de a poco.

¡Y para allá voy!. Este es el desde, gente: cuando sentimos que tocamos fondo, sólo queda mejorar.

Bottomline:

Get out of your own way

Tons of love,

Rocío.

Written by Soaney
A true patriot. Madre de todos los luma, The Boss en NintendoChile.com y spartan suicida en Halo. May the stars shine down on you.